jueves, 29 de julio de 2010

STANDBY

No me gusta estar en standby, sé que me esperan dos años intensos y también que muchas cosas sucederán en mi vida a partir de los últimos días de septiembre y todo sucederá tan rápido que no tendré tiempo de darme cuenta en qué lugar estoy. Pero en este momento, y por el próximo mes y medio, sólo veo calma.

Y entonces volteo hacia atrás, me doy cuenta que la persona que  era en los primeros días de febrero se fue... Me parece tan lejano ese momento, y sólo estoy hablando de hace casi 6 meses, pero para mí es como si fuera otra vida. En febrero comenzó un huracán categoría 5 que terminó por arrasar con todo lo que era, arrancó de raíz mi "casa de seguridad" y me dejó a la intemperie, rodeada de destrucción y sola...

Al iniciar este año, 2010, era "la mujer de...", vivía contenta, más no satisfecha conmigo misma; parecía tener todo bajo control, o eso quería creer; tenía un trabajo que me daba para lo necesario y no tenía que esforzarme por buscar algo mejor, aunque en el fondo lo quisiera; me sentía amada y consentida; en casa de mi mamá todo parecía estar bien, incluso su salud. Pero llegó ese fatídico mes de febrero y para el día 6 estaba viviendo en casa de mi mamá, con mi vida repartida entre la casa de "él" y el resto en bolsas de basura, de esas grandotas y grises. 

Y también comprendí que mi trabajo "en casa" es mucho más asfixiante de lo que creía y que me sentía atascada... sí, atascada en el lodo, en un lodo que yo solita formé y al que yo le puse el agua necesaria para no salir de ahí, casi como un pantano de arenas movedizas, si me movía para salvarme, sólo me hundía más. En ese momento no supe cómo había llegado ahí, todo parecía estar bajo control, todo parecía ser tan perfecto... pero no lo era. Sí, lo era, aunque en realidad era la trampa perfecta para mí. Todo mundo me quiere, todo mundo cede, pero en el fondo nada estaba bien.

Desde febrero hasta el día de hoy mi vida ha sufrido más transformaciones que en los últimos 10 años. En el transcurso de 3 meses pasé de vivir en pareja, a vivir con mi mamá, a vivir sola. Y no tuve más elección que aceptar mis opciones y lanzarme al vacío sola, con mis ideas, con mis convicciones. En este corto tiempo he puesto en perspectiva viejas "amistades", comprendiendo que hay ciclos y hay que respetarlos. Encontré nuev@s compañeros de viaje que me han sorprendido con su apoyo y solidaridad, pero sobre todo descubrí a Ale y todos los días platico con ella, cambiamos puntos de vista, nos abrazamos y nos consentimos. Ale es mi mejor amiga, a veces es crítica y pesimista, pero en otras ocasiones me pide que deje el drama y viva el hoy, porque sólo eso es lo que importa.

Problemas no han faltado, pero he podido enfrentarlos con dignidad. No miento, he llorado muchísimo y hay días en los que simplemente no puedo levantarme de mi cama, no quiero comer, ni quiero nada, pero sé que sólo es un instante de mi vida y me doy permiso, me lo merezco, he tenido demasiados cambios en muy poco tiempo y es normal que me harte de todo, me ponga triste o simplemente no quiera saber nada del Universo. Me doy permiso de ser débil, pero no exagero porque sé que tengo mucho por delante y lo más seguro es que próximamente no tenga tiempo ni siquiera de pensar cómo me siento...

Oh, sí, estuve atascada en el lodo, se me metió por todos los orificios corporales, busqué una mano que me sacara de ese lugar y al final me di cuenta que sólo yo podía salir de ahí. En eso estoy, ya no estoy hundida hasta la coronilla, todavía me encuentro en el lodo, pero ya sólo me falta sacar de las rodillas hacia abajo. Sí, recibí ayuda y apoyo, pero en realidad me he peleado conmigo misma para comprender que tengo las fuerzas suficientes para salir de ahí...

Eso sí, no puedo quejarme, mi lodo era dulce, de textura suave, era muy cómodo, pero al final era lodo...